Cuando hablamos de hoteles, una opción inmejorable para pasar unas vacaciones aristocráticas es el Alvear Palace Hotel, situado en plena Recoleta, y tanto en su espléndida fachada como en sus impactantes escaleras conserva, como ningún otro sitio, los ecos de la belle époque porteña. Además de sus habitaciones y suites -con servicio de butler, sábanas de algodón egipcio y artículos de tocador Hermès, entre otros detalles- el Alvear tiene como atractivo sus restaurantes y bares: el notable La Bourgogne, con su cocina francesa a cargo de Jean Paul Bondoux; el luminoso L´Orangerie en la planta baja del hotel y el té y brunch dominical que se sirve en el Roof Garden o Lobby Bar, cuyas vistas a la ciudad acompañarán el atracón de delicias.

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